viernes, 27 de agosto de 2010

La sintaxis electoral: el caso Venezuela de Fernando Mires

Este artículo tiene una apreciación interesante sobre el papel que está jugando la opción del PPT con sus Independientes para estas elecciones parlamentarias del 26 de septiembre,

Margarita




La sintaxis electoral: el caso Venezuela
Fernando Mires (Chile)

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1.
He sabido que frente a las elecciones parlamentarias que tendrán lugar en Venezuela el 26 de septiembre del 2010 varios comentaristas opinan de acuerdo al valor concedido a determinadas encuestas, reconociéndose, además, que existen encuestas oficialistas y otras que no lo son, y que las oficialistas dan por ganadores a las fuerzas oficialistas y las no oficialistas a las no oficialistas. De ahí que es recomendable a todo quien quiera escribir un análisis político no dar a las encuestas más valor que el que damos a los horóscopos, a menos que creamos de verdad en la astrología, tema que al autor de estas líneas es tan ajeno como la nigromancia o la alquimia.
No es que las encuestas sean falsas. Pienso, por el contrario, que quienes las hacen toman muy en serio su trabajo y que algunos actúan, además, de acuerdo a criterios objetivos. Más aún, las encuestas reflejan en algunos casos la verdad, pero –éste es el “quid” del asunto- sólo la verdad del día, hora y minuto en que se hacen las encuestas. Afortunadamente los seres humanos cambiamos de opinión cada cierto tiempo, y escribo afortunadamente, pues si nadie cambiara de opinión, no sólo las encuestas estarían de más; las elecciones también.
Las elecciones son luchas por el poder cuantitativo. Se trata de obtener más votos que el enemigo lo que explica que muchas veces ocurre que quienes menos se preocupan de política son los que definen los resultados, sobre todo cuando las elecciones tienen lugar, como ocurrirá en Venezuela, entre dos fuerzas diametralmente opuestas: la del chavismo y las del anti- chavismo. De ahí que el objetivo es, primero, que los indecisos se decidan, y segundo, que los decididos abandonen su decisión y pasen al otro lado.
Hay otras razones que obligan a restar cierta importancia a las encuestas. Una de las más relevantes es que, al igual que nosotros, la realidad también cambia. A veces, un acontecimiento que ocurre un par de días antes de una elección, puede decidir su resultado. Recordemos, a manera de ejemplo, como los actos de terror ocurridos en España el 11 de marzo del 2004 cambiaron la opinión electoral e hicieron posible que Rodriguez Zapatero y no Rajoy –quien arrasaba en las encuestas –llegara al gobierno.
Esas son, entre otras, razones por las cuales una lucha electoral no debe darse por terminada hasta el día antes de la elección. Aún está fresco el recuerdo del fracaso rotundo de las encuestas colombianas que daban una altísima votación a Antanas Mokus quien obtuvo, al final, sólo un magro 27,5%. Todavía las encuestadoras colombianas están intentando justificar el papelón que jugaron.
Pero si nuestras opiniones no están basadas en encuestas ¿quiere decir que las opiniones deben estar libradas a la pura subjetividad del analista? En efecto; si la función del analista político fuera la de adelantar resultados, no hay otra alternativa que recurrir a encuestas. Pero ¿es ésa la tarea del analista político?
La verdad, no hay nada más dañino para un análisis que hacer profecías. Por supuesto, ningún análisis es completo si renuncia a la presentación de algunos escenarios posibles, pero siempre bajo el entendido de que se trata de simples hipótesis. En otras palabras, nadie tiene las llaves de las puertas del futuro. Ahora, aquello que sí se pide a todo analista frente a unas elecciones, es presentar un cuadro de las diversas correlaciones de fuerzas, y eso significa, en primera línea, ocuparse de la sintaxis política del momento. Afirmación que obliga a explicar con qué se come eso.
La sintaxis, como es sabido, es aquella parte de la gramática que se ocupa de precisar el orden de las oraciones, determinando el lugar que ha de corresponder al sujeto y al predicado, a la proposición y al pronombre, al adjetivo y al sustantivo, al significante y al significado. De ahí que los semióticos modernos opinan que la sintaxis asegura el orden del discurso, de tal modo que cada discusión filosófica o política es, en el fondo, una discusión sintáxica. Pues bien, como muchos de los términos que usamos, el origen primario de las palabras no viene de la discusión galana sino de su realidad antecesora: la guerra. En efecto, en la Grecia pre-helénica la sintaxis era la disciplina destinada a estudiar el orden de los ejércitos antes de las batallas de acuerdo a un conocimiento previo del orden (sintaxis) del ejército enemigo. De este modo la sintaxis militar precisaba lo espacios donde debería actuar la infantería, la caballería, los escuderos, los flecheros y los lanceros. Así, la construcción de una sintaxis equivocada podía determinar la derrota frente a un enemigo más débil. En la política ocurre lo mismo. Una palabra equivocada, o un desorden discursivo, puede llevar a la pérdida de puntos en una contienda electoral. Con ello quiero decir: todo argumento es una construcción sintáxica y los argumentos son armas de esa guerra gramatical que es la política.
Sin embargo, a diferencias del arte de la guerra, en donde se trata de ocupar espacios territoriales, a través del arte de la política intentamos ocupar espacios argumentales que en la política reciben el nombre de temas. Luego, quien ocupe los temas predominantes puede situarse en mejores posiciones electorales que su enemigo. Ello supone, por supuesto, que para ganar a la opinión pública a través de la sintáxis discursiva es necesaria una mínima libertad de opinión. Es por eso que todos los regímenes dictatoriales -y los que quieren serlo- buscan suprimir la libertad de opinión (y por supuesto, a sus medios de expresión) Pero al hacerlo destruyen la sintaxis política y con ello a la propia política.

2.
Analizar la sintaxis electoral de un país tan complejo como Venezuela obliga a hacer simplificaciones; y la más grande es la que se da entre los dos frentes nacionales: el chavismo y el anti-chavismo. Entre esos dos frentes está el campo del no-chavismo que tanto el chavismo como el antichavismo intentarán ocupar. Luego, avanzar hacia esa franja intermedia que es el no-chavismo, presupone analizar la sintaxis al interior de cada uno de los frentes en conflicto, y luego, ver en que medida cada una de esas fuerzas se encuentra en mejores condiciones de ocupar temas electoralmente decisivos.
Ahora bien, entre el chavismo y el antichavismo existe una ya larga división del trabajo. Mientras el chavismo ha logrado erigirse en representación del tema de las necesidades sociales, el anti-chavismo lo ha hecho en representación del tema de las libertades políticas. Esos son, por lo demás, los temas preferidos de cada una de las fuerzas en conflicto.
No obstante, después de 12 años de chavismo será posible afirmar que en lo que respecta al primer tema, el de las necesidades sociales, el chavismo ya no es lo mismo que antes. Por supuesto, mantiene su presencia en las misiones y continúa su práctica asistencial. Pero, paralelamente, sus propios seguidores son afectados por la inflación que el gobierno, definitivamente, no sabe controlar. A la vez, las miles de toneladas de alimentos descompuestos que aún siguen encontrándose en puertos y cercanías no ayuda a incrementar la popularidad del gobierno. Si a ello sumamos la incapacidad oficialista para afrontar el tema de la seguridad ciudadana, que también golpea fuerte a los sectores populares, hay que convenir que el bastión social, fortaleza tradicional del gobierno, se encuentra sumamente deteriorado.
Tampoco ha logrado el chavismo aumentar el espacio de legitimidad democrática. Al contrario, el gobierno no sólo controla los tres poderes públicos, sino que lo hace sin el menor pudor, encarcelando opositores sin presentar pruebas, cercenando los espacios de libertad comunicacional, convirtiendo al ejército y a la policía en fracciones armadas del Partido del Estado, difamando y reprimiendo a sus adversarios como cualquiera dictadura tradicional. En breve: el gobierno ha dilapidado el capital de legitimidad democrática que llegó a alcanzar después del intento de golpe de estado del 2002. Es por eso que hoy se suman y suman voces que señalan que el gobierno ya no es democrático sino dictatorial. En breve: el oficialismo ha perdido una parte del capital popular y democrático que le dio origen. Le queda, por cierto, un tercer mega-tema, uno que ha sido, por así decirlo, su marca de fábrica: el nacionalismo.
Pero aún en la agitación del tema nacionalista es posible detectar retrocesos que, bajo condiciones normales deberán hacerse presente en los escrutinios de septiembre. Por cierto, la prédica nacionalista -propia a la impronta militar del régimen- sigue activa, pero en un escenario que ya no es el mismo de hace algunos años. Para precisar hay que tomar en cuenta que el nacionalismo, para que bien funcione, requiere de enemigos “anti-nacionales” muy bien configurados. Fue así que Chávez logró construir un esquema de acuerdo al cual “los enemigos de la nación” eran principalmente dos: los EEUU y la “oligarquía colombiana”. A partir de esa premisa, la oposición fue presentada como “una burguesía apátrida vendida al imperio”. Ahora, para que ese rudimentario esquema funcionara debía ser personificado. Así, Bush y Uribe fueron convertidos, de acuerdo al imaginario chavista, en los enemigos principales de la nación. Levantar a Bush como enemigo era, por lo demás, muy fácil: Bush llegó a ser uno de los gobernantes menos populares del mundo. Con Uribe era más difícil pero, por lo menos entre los chavistas más adictos, también lo consiguió. Hoy, en cambio, en lugar de Bush está Obama, uno de los pocos gobernantes norteamericanos que ha logrado ser popular en América Latina. Y en lugar de Uribe está Santos con quien Chávez acaba de dar “vuelta a la página” en Santa Marta. A través de esa “vuelta de página” a Chávez no le queda más alternativa que aparecer como el representante de la paz y, convengamos, ese no es el papel que más le sienta. Así, sin enemigo personificado, la agitación nacionalista no es más que prédica abstracta que ya no puede desatar las pasiones que Chávez logró concitar en el pasado. El cuadro nacionalista se ve aún más deteriorado si consideramos, por otra parte, que la oposición también está en condiciones de agitar banderas nacionalistas en contra, esta vez, de la ocupación cubana del ejército venezolano y de la ocupación territorial de las FARC en los límites colombo-venezolanos.

3
Analizando la formación sintáxica del discurso chavista, es posible afirmar que ese discurso se encuentra muy gastado, lo que por lo demás es lógico: cuando llegó al gobierno el chavismo tenía mucho futuro y ningún pasado. Hoy tiene mucho pasado y cada vez menos futuro. Ha perdido consistencia social, no ha logrado mantener su legitimidad democrática y la carta nacionalista ya no puede ser usada con eficacia. ¿Son razones para que el anti-chavismo cante anticipadamente victoria? No. De ningún modo.
Las tres razones mencionadas deberían llevar a la derrota a cualquier gobierno normal en cualquier país normal. Pero ni de lo uno ni de lo otro estamos hablando aquí. Hay que tener en cuenta que el chavismo es un proyecto de toma del poder total, no sólo de los poderes públicos, que ya los posee, sino del conjunto de la sociedad y que, por lo mismo, dispone de mecanismos destinados a asegurar ese objetivo. De esos mecanismos hay por lo menos tres que le son muy propios. Ellos son: 1) El control absoluto del Estado (sobre todo ejército y policía) 2) Un líder mítico y 3) un Partido-Estado.
El control del Estado por un gobierno es una ventaja enorme en las luchas electorales. Más todavía si el gobierno da a las elecciones un sentido militar, a saber: una batalla que hay que ganar en una guerra total. Así, el gobierno está en condiciones de invertir sumas inmensas en campañas electorales. Más todavía, puede movilizar comandos y batallones electorales con el objetivo de intimidar a los más indecisos. De acuerdo a esa estrategia, lo que no se consigue con argumentos puede conseguirse por medio del terror callejero. Y para que nadie se engañe, Chávez ha lanzado ya la consigna de “demoler a la oposición”. Si las huestes menos políticas del chavismo –y son muchas- entienden el verbo “demoler” en sentido literal, sabremos por lo menos quien fue el autor intelectual de actos de violencia para-militar que, dicho con cierta seguridad, acompañarán a estas elecciones.


El liderazgo de Chávez está dirigido a los sectores políticamente (aunque no económicamente) más atrasados de la nación, sectores para los cuales Chávez no sólo es un representante de intereses sino de símbolos y visiones apocalípticas anidadas en las profundidades más recónditas del inconsciente colectivo. En cierto modo el liderazgo de Chávez, menos que socioeconómico y más que ideológico, es pseudo-religioso (basta recordar las ceremonias de ultratumba practicadas por el líder) Eso quiere decir que Chávez cuenta con un sector de la población cuyas motivaciones no son lógicas sino míticas. Es por eso que el mensaje chavista nunca ha calado en los estratos más educados y cultos de la sociedad. Pero sí, y con mucha fuerza, en un universo marginal, semirural y rural, dispuesto a seguir a cualquier mesías iluminado que ofrezca una utopía vindicatoria, un más allá redencionista y un futuro promisorio. Eso quiere decir que, aunque el gobierno chavista sea un desastre –y lo es- aunque la economía se venga abajo – y se viene- aunque la inflación suba a los cielos- y sube- aunque la corrupción aumente- y aumenta- ese sector de la sociedad seguirá siendo chavista hasta el fin de sus días. En fin, el chavismo cuenta con un capital socio-cultural constante y con un capital socio-económico variable. El detalle es que el primer capital no es muy pequeño. Y, a juzgar por los resultados electorales del pasado, parece ser más grande que el segundo.
El problema para Chávez es que en las parlamentarias el candidato no será Chávez. De ahí que, como siempre, el presidente se apresta a dar a las elecciones un carácter plebiscitario. Por eso es muy importante que sus candidatos vistan, actúen y hablen como Chávez. Un ejército de chavecitos uniformados destinados a repetir “la voz del amo” a través de campos y ciudades. Ellos no hablarán por su boca; ellos serán las bocas de Chávez. Si ese proyecto resulta, está por verse. Eso depende en gran parte si los candidatos de la oposición no se dejan ganar las calles. En cualquier caso, si estos últimos se equivocan, se equivocarán ellos mismos. Pero si Chávez se equivoca, se equivocarán todos sus candidatos; y a la vez.
En tercer lugar, y tal vez el más importante, es que el chavismo cuenta con un partido único de Estado, el PSUV, el que no es un partido en el sentido político del término. Para decirlo así: el PSUV es antes que nada la representación política del Estado en el interior de la sociedad venezolana, o lo que es parecido: es la prolongación del Estado hacia “abajo”. Es, en fin, un partido totalitario de un proyecto totalitario en un país no totalitario. Sus antecesores históricos son los Partidos-Estados de los países comunistas y en América Latina su predecesor más conocido es el PRI mexicano. Debido a esa razón, la adhesión al PSUV no sólo es ideológica o emocional, como es la que existe en los partidos políticos normales.
Para ser más precisos: el PSUV agrupa en su interior a dos contingentes: el burocrático y el militar. Esa es la diferencia con el PC cubano que no es más que una rama civil del Ejército. Dicho en el propio lenguaje marxista: el PSUV es un aparato ideológico y represivo de la maquinaria del Estado, un instrumento de la clase estatal dominante en el Estado más hipertrofiado de todo el continente. Debido a esas razones, quien quiera escalar posiciones administrativas, militares o policiales, debe ser del PSUV. Quien quiera tener acceso a bienes, o ascender social o profesionalmente, debe ser del PSUV. Quien quiera recibir beneficios de misiones y otras prebendas, debe ser del PSUV.
Está casi de más decir que en tiempos de elecciones el PSUV se transforma en una formidable máquina de agitación, represión y propaganda cuyo objetivo es, como dice su líder, demoler a la oposición. La oposición, por su lado, no cuenta con nada parecido. Es por eso que cada elección en Venezuela es una lucha extremadamente desigual y, por lo mismo, dudosamente democrática. Luego, lo que debe asombrar no es que el PSUV obtenga victorias electorales sino que, a pesar de la existencia de esa maquina de moler que es el PSUV, la oposición siga todavía, después de 12 años, en pie de lucha.

4.
Pero si el PSUV no es un partido, la Unidad Democrática tampoco lo es.
La MUD (Mesa de la Unidad Democrática, por sus siglas) es un frente electoral constituido por muchos partidos, organizaciones e iniciativas civiles. En cierto modo, la MUD es un organismo electoral de defensa que se ha dado la democracia venezolana para detener el avance del Estado en su forma chavista. En ese sentido defensivo la MUD puede ser comparada con los Frentes Populares surgidos en Europa a mediados de los años treinta del pasado siglo, frentes que se formaron para luchar en contra de un enemigo común (en ese tiempo: el fascismo) y que en su propuesta defensiva alcanzaron ciertos triunfos electorales antes de que Stalin ordenara a los partidos comunistas dividirlos para transformarlos en frentes ofensivos (lo que tanto militar como políticamente era un absurdo) En los Frentes Populares europeos –de ahí el símil- cabían todas las tendencias y agrupaciones posibles, desde los comunistas más radicales hasta conservadores e incluso monarquistas, siempre y cuando estuviesen dispuestos a oponerse al avance del enemigo común. Eso explica porque los Frentes Populares carecían de una visión de futuro, que es, por cierto, la principal crítica que hacen los chavistas a la UD.
Es un contrasentido exigir que la MUD tenga una ideología común. Mucho más es exigir que elabore un paradigma hacia el futuro. Porque la UD no es más que lo que es: una unidad de coordinación cuyo objetivo es construir un dique electoral que detenga el avance del estado chavista. La UD, lejos de ser un bloque monolítico como el PSUV, acoge en su seno una amplia gama de tendencias socio-demócratas, demócratas y liberales, incluso tendencias religiosas, y por supuesto, también a una derecha poco significativa que ha debido doblegarse a una hegemonía que más bien tiende a la centro-izquierda (a juzgar por el número y peso de los partidos políticos principales)
Muchas son las críticas que se han hecho a la UD, y algunas parecen ser correctas. Que hay una excesiva representación de figuras del pasado político pre-chavista, es cierto. Que no hay una renovación generacional relevante, es cierto. Que algunos de sus personeros siguen laborando con los mismos métodos y usando la misma retórica de la (mal llamada) “Cuarta República”, es cierto. Que todos los candidatos deberían haber sido elegidos en primarias, es - quizás- cierto. Pero más allá de todas esas certidumbres es imposible negar que por primera vez el Partido de Estado enfrenta a un bloque electoral unitario, un bloque pluri-deológico, pluri-social y democrático, que eso es la UD. La UD, en fin, representa un enorme avance cualitativo en la historia de las luchas democráticas de Venezuela. Si podrá transformarse en uno cuantitativo, eso está por verse el 26 de Septiembre del 2010.

Las elecciones de Septiembre portan consigo otra gran novedad sintáxica. Por primera vez una fracción política desprendida del chavismo originario, aquella surgida de la ruptura del popular gobernador del estado Lara (Falcón) con el gobierno, fracción a la que dio acogida PPT, levanta una alternativa independiente a la de la oposición tradicional. La intervención electoral de PPT puede, en ese sentido, marcar un punto de inflexión muy importante en el curso político del país.
El PPT ha hecho una lectura muy original de la sintaxis electoral venezolana. O dicho en términos más usuales: ha realizado un buen análisis del mercado electoral. El PPT apunta, efectivamente, a recaudar su capital votante en dos direcciones donde existe una fuerte demanda y una débil oferta. Una es la de los indecisos quienes no siguen al gobierno pero tampoco a la oposición a la que ven – a veces con buenas razones- como portadora de ese pasado que hizo posible que Chávez llegara al poder. La otra dirección apunta hacia el chavismo descontento, es decir, aquellos que disconformes con el curso totalitario que asume el gobierno ven, o creen ver en PPT, el renacimiento del espíritu originario de la revolución bolivariana. Si PTT puede servir de punto de atracción hacia el campo de los indecisos o de catalizador del chavismo potencialmente disidente, está por verse. En cualquiera de esos casos, va a quitar más votos al chavismo que a la oposición. Y llegada la hora de los recuentos puede ser el PPT un factor decisivo en la conformación de una mayoría anti-chavista, lo que no debe traducirse en una mayoría de parlamentarios. No hay que olvidar que el chavismo (no siempre tan anti- imperialista) al conformar los distritos electorales copió elementos arcaicos del sistema electoral norteamericano, los mismos que hicieron posible que el año 2000 Bush hubiera sido elegido presidente sin contar con la mayoría de los votos a nivel nacional. En breve: PPT se encuentra situado en una excelente posición estratégica. Ha tenido al mismo tiempo el talento para levantar -en un país políticamente dividido, pero tal vez cansado de estarlo- una política de reconciliación nacional que puede tener relativo éxito entre algunas capas de la ciudadanía. Además, hay que decirlo, tiene una u otra candidatura muy interesante.



El 26 de septiembre no será, por supuesto, el día del fin de la historia venezolana. Pero lo más probable es que a partir de ese día los frentes en contienda se verán obligados a realizar modificaciones muy importantes en la siempre inconclusa construcción de la sintaxis electoral de la nación.

jueves, 19 de agosto de 2010

Un encuentro necesario para la despolarización

El siguiente video resume el encuentro que personas de diversas (e incluso antagónicas) posiciones políticas tuvieron para debatir en torno al problema de polarización en Venezuela y aportar soluciones.

Para verlo haz click AQUÍ

lunes, 9 de agosto de 2010

Margarita López Maya, Carta de Presentación, julio de 2010

Margarita López Maya, Carta de Presentación, julio de 2010

@mlopezmaya
Margaritadiputada2010@gmail.com
www.trochadelaesperanza.blogspot.com

Soy historiadora y doctora en Ciencias Sociales. He sido profesora e investigadora por más de veinticinco años y mi carrera la he hecho en el Cendes de la Universidad Central de Venezuela. Desde 2008 estoy jubilada aunque sigo trabajando intensamente en todo lo que tiene que ver con la investigación del proceso sociopolítico venezolano contemporáneo, que es mi pasión.

Soy una caraqueña, que he vivido toda mi vida en esta ciudad. Me gradué de historiadora con una tesis sobre Los suburbios caraqueños del siglo XIX, tema que escogí como mi manera personal de devolverle a Caracas algo de lo mucho que ella me había dado.

De niña y de adolecente viví en la parroquia de El Recreo. Desde hace más de treinta años, vivo en la parroquia de San Pedro: estudié, trabajo, hago compras y levanté a mi familia en el circuito que hoy aspiro a representar en la AN.

Estoy felizmente casada, mi esposo también es profesor jubilado de la UCV; tengo dos hijas ya adultas, que también estudiaron también en la UCV y hoy son profesionales. Ellas comparten los angustiosos problemas de los venezolanos y venezolanas de su generación. Me siento directamente comprometida con esa generación.

Quiero representarte en el Parlamento por muchas razones. Por mi experiencia como investigadora y analista política de la época actual tengo una comprensión privilegiada del momento histórico que vive nuestro país. Conozco a fondo los problemas y estoy acostumbrada al debate, al análisis, al estudio, a la investigación, al trabajo continuo. Con tu apoyo, tus propuestas, tu trabajo y el mío podemos construir el país que queremos y necesitamos para nosotros y nuestros hijos.

El 26 de septiembre podemos dar un gran paso en la recuperación diálogo para avanzar el proyecto de futuro para todos. Piénsalo. Esta es nuestra mejor opción.

LÓPEZ MAYA CREE QUE EL 26-S SERÁ EL PRIMER PASO A LA RECUPERACIÓN DEL PAÍS

TAL CUAL, 9-8-2010


LÓPEZ MAYA CREE QUE EL 26-S SERÁ EL PRIMER PASO A LA RECUPERACIÓN DEL PAÍS
"Vamos a tener una Asamblea plural"
La candidata al Parlamento ya no cree en el modelo estatista, intolerante y autoritario del presidente Chávez Quiere legislar para generar empleo, reducir la delincuencia y ordenar la capital

JESENIA FREITEZ




Debemos ser cónsonos y coherentes con la democracia participativa dice López Maya RENIER OTTO/ARCHIVO



Margarita López Maya es candidata a la Asamblea Nacional por el circuito numero 3 del Distrito Capital por Patria Para Todos.

Es historiadora y doctorada en ciencias sociales.

Fue amiga del proceso revolucionario, pero ahora ya no. Espera ser electa el 26 de septiembre para "romper con la polarización, erradicar el autoritarismo y proponer un modelo económico viable".

­¿Cuándo y por qué se distanció del proyecto que lidera Chávez? Apoyé el proceso de cambios del primer gobierno del Hugo Chávez y el proyecto de democracia participativa que quedó consignado en la Constitución de 1999. Pero a partir del 2005 el presidente dio un giro hacia otro proyecto más personalista, concentrador de poder y contradictorio. Advertí los cambios y observé que no era un proceso de profundización democrática como exigía la Carta Magna, entonces comencé a ser bastante crítica. Acepté a lanzarme como candidata al parlamento en rescate a ese proyecto, el que yo considero que fue cambiado por otro.

­¿El socialismo del siglo XXI se le parece al socialismo del siglo XX? Realmente este es un modelo estatista, crecientemente intolerante y autoritario; en ese sentido se parece al Socialismo del siglo XX. Pero en lo que más se parece es a la Venezuela de la IV República. Es un proyecto sumamente ineficiente, con un modelo económico inviable, rentista, no hay un aparato productivo y se está desmantelando la producción.

­¿Existe el riesgos de que el gobierno de Chávez derive en un régimen dictatorial? Yo no sabría decir cuál es la tendencia. En estos momentos estoy concentrada en el objetivo de recuperar la AN para la diversidad y el pluralismo, donde exista nuevamente un debate político. La AN debe legislar nuevamente conforme a la Constitución de 1999. Yo creo que el proceso se va a dar, vamos a tener una Asamblea plural, diversa y ese será el primer paso en el rescate de la autonomía de los poderes públicos.

­¿Cree que el actual Gobierno tiene un carácter militarista y autoritario? Si, considero que el Gobierno funciona con una lógica crecientemente militar y autoritaria. Nunca he militado políticamente y si lo hago ahora es porque estoy verdaderamente preocupada por las tendencias que tiene el país.

La crisis económica me parece que es lo más grave que tenemos, debemos sentarnos para reconstruir el aparato productivo y discutir el modelo viable de una Venezuela que no tenga que depender exclusivamente del precio del petróleo en el mercado internacional.

­¿Qué reivindica de la obra gubernamental de Chávez? Creo que en particular la recuperación de la prioridad de la igualdad y de la justicia social como un norte del gobierno que se explicitó en políticas sociales novedosas, creativas, con el ingrediente de la participación. Yo creo que cualquier gobierno tiene que reconocer eso. Los gobiernos posteriores al presidente Chávez tienes que reguardar las misiones, perfeccionarlas y hacerlas para todos los venezolanos, no para un polo o para los que apoyan al presidente.

­¿Para qué quiere ser diputada? Quiero ser diputada porque considero que aquí hay que elevar la calidad de la política. No podemos seguir con este polo intolerante en lo que se ha convertido el oficialismo y el Gobierno, quien representa solamente su gente. Tampoco podemos volver la liderazgo del pasado, que es la gran mayoría de lo que están en la mesa democrática. Nosotros queremos que los venezolanos tengan gente dispuesta a escuchar, que elaboren las leyes que a este país le hace falta y tengan capacidad para dialogar de ambos lados

viernes, 23 de julio de 2010

Discurso con motivo de la presentación de candidaturas del PPT en el Hotel Ávila el 23 de julio de 2010

Presentación de candidaturas del PPT en el Hotel Ávila el 23 de julio de 2010


Margarita López Maya


Buenos días tengan todos y todas
Reciban un cálido saludo y nuestras gracias a todos los aquí presentes en la mañana de hoy, que han venido a acompañarnos y respaldarnos en esta presentación de sus candidaturas a la AN que hace el partido Patria Para Todos. Gracias a los medios por cubrir el evento, hacerlo llegar a millones de venezolanos

Me toca mi hablar en nombre de los venezolanos y venezolanas independientes. Venezolanos y venezolanas que habiendo quizás tenido militancia política en el pasado, hoy se han separado de esa afiliación ante los desastrosos desempeños que han tenido en el pasado reciente algunos de los partidos políticos. También me toca hablar acá en nombre de las venezolanas y venezolanos que como yo nunca han militado en ningún partido, pero que queremos entrañablemente este país y estamos hoy desencantados y preocupados por la drástica situación que estamos viviendo. En fin, permítanme hablar hoy en nombre del venezolano común, el venezolano o la venezolana de a pie, que sufre hoy esta vida cotidiana llena de incomodidades y peligros. Que quiere que el país enderece su rumbo y encuentre un cauce donde todos podamos vivir en paz, sin tanta confrontación y resentimiento social, sin violencia, sin cadenas televisivas todas las horas del día, que podamos llevar a los niños todos los días al colegio para que se preparen para el futuro, mientras nosotros salimos a trabajar en un empleo digno, que produzca los bienes y servicios que cada familia y este país necesita.

Quero expresarme también en nombre de los sectores sociales profesionales del país. Fui educada toda mi vida en Venezuela. Mis padres y el Estado venezolano me dieron un apoyo invalorable, que me ha permitido ser un profesional de alto nivel, con reconocimiento académico, tanto en mi país como en el exterior. No lo digo para vanagloriarme, sino porque hay miles de venezolanos como yo, agradecidos de los apoyos que recibimos para ser lo que somos, agradecidos de nuestros padres, de sectores privados y públicos que nos educaron, que en definitiva representaron a miles de venezolanos y venezolanas que creyeron en un país para todos y que hicieron sus mejores esfuerzos para que fuéramos lo que hoy somos. Yo me siento comprometida con esas generaciones del pasado que modernizaron a Venezuela y la hicieron democrática. Con muchas exclusiones y debilidades, es verdad, pero democrática. Y me siento comprometida con las generaciones que me suceden. Quiero contribuir a que ellas encuentren las oportunidades profesionales y personales que yo encontré para ser ciudadana de un país del cual me he muchas veces enorgullecido.

Desafortunadamente, lo vuelvo a reiterar, el gobierno del presidente Chávez perdió la brújula que le entregamos los venezolanos en 1998. Décadas de luchas sociales y políticas se concretaron en la Constitución de 1999 que cambió nuestra democracia representativa por una participativa y protagónica. El presidente Chávez y nosotros, millones de venezolanos de todos los estratos sociales que lo apoyamos para que llegara a la Presidencia, logramos que en esa Constitución se señalaran orientaciones para la inclusión social y la profundización de la democracia venezolana.

El Presidente, sin embargo, en este segundo mandato abandonó nuestro proyecto. Ha decidido imponer otro proyecto político, uno personalista, concentrador de poder en su persona, polarizador y desnacionalizador de la economía y de la política. El Presidente y las nuevas elites que lo acompañan han decido gobernar para una sola parte de los venezolanos, sus incondicionales y algunos sectores que ellos consideran populares. Han decidido también mantenerse indefinidamente en el poder y cerrar así las oportunidades de relevo político, tanto a la mayoría de los venezolanas y venezolanos hoy preparados para asumir responsabilidades de gobierno, como a las generaciones de jóvenes que hoy a duras penas se educan aquí en y en exterior, a quienes las orientaciones de este proyecto obligan a buscar futuro fuera del país. En otros países de América Latina y el mundo, a veces sin ciudadanía o con una ciudadanía de segunda.

Debemos recuperar la democracia participativa de la Constitución de 1999. Para eso la Asamblea Nacional debe volver a ser autónoma, interlocutora del Ejecutivo Nacional, para recordarle que los venezolanos y venezolanas no votamos por el proyecto que ahora nos está imponiendo. Sino por la Constitución de 1999. Que las leyes que lleguen al Parlamento procedentes del Ejecutivo, si están acordes con esa Constitución serán bienvenidas, discutidas, mejoradas y aprobadas. Pero si la desdicen y contradicen serán rechazadas. Debemos recuperar la función de la Asamblea Nacional, que es hacer las leyes, las mejores leyes para la democracia de inclusión social con la que seguimos resteados.

Venezolanos y venezolanas, la situación de nuestro país se ha vuelto muy complicada. Como lo han dicho quienes me han precedido en el derecho a la palabra, vivimos una crisis económica estructural. La Venezuela del rentismo petrolero no da para que todos vivamos bien. No nos ha dado desde los años ochenta. Una vez más, desde el año pasado estamos en recesión económica profunda. El PIB cayó a -3,3% el año pasado y este año caerá más. La inflación está disparada y descontrolada desde hace dos años y este año continuará alta. Puede que la economía mejore un poco en 2011. Puede que la inflación baje un poco este año o el que viene. Puede que suba el precio del petróleo y volvamos al espejismo de la prosperidad para caer unos años después de nuevo en el abismo de la recesión. El gobierno seguramente nos dirá que por obra y gracia de sus medidas. No caigamos en ese engaño.

Así fue con Lusinchi, CAP y Caldera, este modelo es el mismísimo modelo económico rentista, corrupto, improductivo, importador, excluyente y desde entonces está agotado. Las promesas de superarlo que hizo este gobierno no las cumplió, entre otras cosas porque ha desechado el debate abierto con la sociedad y ha expulsado de sus filas y del Estado a los profesionales que pueden ayudarlo a construir ese modelo que tenemos más de treinta años buscando. Debemos con la Constitución en la mano emprender con urgencia y con todos los sectores productivos de la sociedad el debate del modelo económico viable, un modelo económico que supere el rentismo y se base en nociones de ética y productividad, que contemple el cambio climático y demás aspectos ambientales, que incluya la noción de democracia y justicia social, que use con reglas claras y estrictas la renta petrolera para que abra las oportunidades de construcción de un aparato productivo que de empleo de calidad a todos y todas. Basta de dádivas e informalidad desprotegida. Para construir ese modelo económico estamos los profesionales y trabajadores de esta República que hoy nos lanzamos en las listas del PPT. Nuestra opción es despolarizadora y ofrece abrir el debate en la Asamblea Nacional y en la sociedad, como primer paso en la construcción de un modelo que no será el que hasta ahora hemos visto desarrollarse desde el polo del gobierno, o el que ha ofrecido el otro polo. Contigo venezolano y venezolana debemos buscar una síntesis, que recupere la creatividad y productividad del mercado y que resguarde la igualdad y justicia social que garantiza el Estado. Ni estatismo ni neoliberalismo, sino una síntesis a la venezolana que trascienda ambas. Eso es posible.

En los recorridos que venimos haciendo como candidatos en las ciudades del país, venimos escuchando el clamor ante esta situación que podríamos llamar de envilecimiento económico. Pero también oímos reiteradamente con especial énfasis en las ciudades grandes, la necesidad de hacer algo urgente y a fondo con el problema de la inseguridad que ha cobrado las vidas de millares de nosotros. Venezuela ostenta hoy el espantoso récord de ser uno de los países más violentos de América Latina. Caracas una de las ciudades con más alto promedio de homicidios por 100 mil habitantes en el mundo. Mientras el promedio mundial son 9 homicidios por cien mil habitantes, nosotros estamos en 53 homicidios por cien mil es decir sextuplicamos el promedio mundial. Es una verdadera vergüenza lo que nos está pasando. ¿Y la situación de nuestros presos? ¿Y la de nuestros jóvenes sin empleo y lucrando con la droga? ¿y los indigentes? Pero la Asamblea Nacional actual se niega a discutirlo. Alega exageraciones de la oposición. Complace a su comandante, que trata por todos los medios de ocultar este aspecto de su gobierno que es uno de sus mayores fracasos. Necesitamos abrir a la diversidad política la Asamblea Nacional para que se escuche a todos y se construya un paquete legislativo que combate de raíz este complejo y urgente problema. Profundización de la reforma policial, políticas para los jóvenes para educarles y asegurarles su primer empleo, regulaciones a motorizados, control de municiones, políticas de desarme, efectivo monopolio de la violencia al Estado, pero control de la sociedad sobre la policía, regulaciones a los escoltas, son algunos de nuestras prioridades dentro de una política general y de largo aliento que vaya recuperando la convivencia en paz de los venezolanos y rescatando nuestros espacios públicos y privados.

Podríamos seguir hablando, porque parece mentira, después de once años todo está por hacer. Pero quiero concentrarme en estas últimas palabras en lo que me es más caro y por lo cual de manera principal hoy estoy acá acompañando como independiente al partido Patria Para Todos a la Asamblea Nacional.

Soy más que una política, una investigadora de la sociedad venezolana del presente. Y se de primera mano de las esperanzas que aun despierta el proceso del presidente Chávez. Porque visito, converso y estudio las diversas formas de participación que han sido impulsadas por este gobierno, se que han generado importantes y hermosas experiencias de inclusión social y politización. Esta opción no pasará esto por alto. Al contrario, al menos para mi está claro, que la democracia participativa llegó para quedarse, en las variopintas formas de las organizaciones comunitarias y en la práctica de la gestión directa en lo micro de diversos servicios sociales, por parte de la misma comunidad y que tanto se necesitan en los barrios populares.

Pero se también por mi trabajo las dificultades que estas formas participativas comunitarias atraviesan. Las imposiciones que vienen del oficialismo para usarlas con fines proselitistas y electoreros. Ya oímos al jefe de campaña del PSUV afirmar en un discurso que usaran las bases de datos de las misiones que ellos poseen por ser gobierno, para presionar por el voto para los candidatos oficialistas a la AN. Qué descaro. Se también de la falta de apoyos técnicos o de recursos que muchas veces ocurre, que impide que cuajen organizaciones eficientes, que de verdad solucionen de manera eficaz algunos de los tantos problemas. Conozco de primera mano la corrupción que ha destruido algunas organizaciones participativas y mermado el entusiasmo de sus comunidades.

Para mi esto tiene un problema de fondo: el personalismo con el cual se ha querido vender todas las transformaciones de nuestra sociedad. La idea de que no es El Estado de todos el que construye futuro sino el Estado de Chávez, el partido de Chávez, el gobierno de Chávez, en fin es Chávez el autor del cambio de la sociedad, de la supuesta revolución. Así no vamos a ninguna parte. O mejor dicho vamos al desastre de Chávez.

Venezolanos y venezolanas, necesitamos entender que debemos reconstruir nuestras instituciones democráticas. Necesitamos una Asamblea Nacional no de Chávez sino de todos nosotros como primer paso para una Poder Ciudadano no de Chávez sino de todos nosotros, que defienda nuestros derechos humanos, un TSJ y un CNE no de Chávez sino de todos nosotros, que imparta sin parcialidad política la justicia y organice la competencia electoral con equidad y transparencia. Necesitamos un proyecto nacional, no de Chávez sino de nosotros. Necesitamos reconstruir la democracia que nunca es de una persona sino de todos. Necesitamos que los ministerios nos respondan porque somos venezolanos y seres humanos, y no porque somos chavistas. Necesitamos recuperar nuestras autonomías y nuestros criterios propios, nuestra capacidad de debate y que ese debate importe en las decisiones de nuestro Estado.

¡Por una Patria Para Todos, con el apoyo tuyo venezolano y venezolana vamos a cambiar la Asamblea Nacional!

miércoles, 21 de julio de 2010

López Maya: “El país necesita reconstruir su tejido social”

Correo del Caroní

López Maya: “El país necesita reconstruir su tejido social”
miércoles, 21 de julio de 2010


La política de inmediatez, ese afán perenne por intentar soluciones inmediatas así sean erróneas, es una de las principales razones del atolladero en el que se encuentra hoy Venezuela, opina la historiadora Margarita López Maya.

Marcos David Valverde
mdvalverde@correodelcaroni.com

Se manifiesta conciente, como independiente, de que no cuenta con los recursos económicos de los que sí disponen, en cambio, los postulados a las elecciones de diputados para la Asamblea Nacional, tanto del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) como de la Mesa de la Unidad Democrática.

A pesar de ello, Margarita López Maya, candidata de Patria Para Todos por el circuito 3 del municipio Libertador, en Caracas, no se desanima: alega que las propuestas de país que presenta sintonizan con la de miles y miles de venezolanos, que conservan la esperanza y, especialmente, la disposición de construir un modelo de sociedad basado en el pluralismo y la dependencia de los poderes.

- ¿Qué tan garantizada estará la autonomía de la Asamblea Nacional después del 26 de septiembre?

- Todo eso dependerá de la relación de fuerzas. Creo que hay por parte de nosotros, los independientes, toda la intención de rescatar esa autonomía. Tengo entendido que el sector de la oposición también trabaja en aras de rescatar esa autonomía, pero nosotros vamos con toda esa intención.

- ¿No cree que el poder estadal se afianzará para impedir esa autonomía?

- Bueno, el Gobierno y el Partido Socialista Unido de Venezuela no creen en la autonomía del poder legislativo, y tendremos que ver cuál es el resultado: si ellos alcanzan una mayoría simple, habrá unas leyes que pasarán simplemente levantando la mano, como ha sido la tradición en este período, pero de todas maneras el cambio se va a dar porque la Asamblea va a ser más plural. Creo que las cosas no son blancas o negras, y creo que es posible que la mayoría calificada no la obtenga el Gobierno, que los tres quintos tampoco, y que tendremos la posibilidad del debate más a profundidad y escuchar los intereses de todos los grupos políticos.

- ¿Qué la hace pensar que el oficialismo no tendrá la mayoría?

- No estoy diciendo quién va a ser mayoría, porque ahorita es que está comenzando la campaña. Lo que sí noto es que hay bastante descontento por la gestión de Gobierno de estos años, y la gente ha sido muy receptiva a la opción de abrir a la discusión, al debate y a la diversidad la Asamblea Nacional, así que eso nos hace pensar en que hay posibilidades de encontrarnos el 26 de septiembre con un resultado que favorezca la relación de fuerzas, y por ende hacerle recuperar al Poder Legislativo las funciones que le corresponden, y no simplemente levantar la mano y aprobar las decisiones del Ejecutivo.

Sólo cumplir órdenes

- En varias entrevistas ha hecho alusión a la necesidad de que los venezolanos se reconozcan en la diversidad. ¿Eso se logrará sólo con un equilibrio en la Asamblea?

- Lo que nosotros vamos a ver ahora será una diversidad. Creo que la Mesa de la Unidad Democrática y nosotros los independientes, vamos a llegar a la Asamblea, además del chavismo, que va a tener una importante representación allí. De ese modo, comenzaremos de nuevo a ver intereses, capacidades y posibilidades para recomponer políticas que se han distorsionado en estos años, debido a esa imposibilidad de tener una Asamblea que sirva de interlocutora con el Ejecutivo nacional.

Si la Asamblea actual no es interlocutora, ¿qué es?

- La Asamblea Nacional en este momento recibe las directrices del Ejecutivo. Puede haber excepciones con ciertas leyes positivas, pero en general hemos llegado a casos bastante grotescos, de seguir y adelantarse a los caprichos del Presidente, y eso es algo que debemos empezar a desmantelar.

- No utiliza el verbo desmontar, sino uno más contundente: desmantelar. ¿La contundencia es tan necesaria, tan urgente?

- Sí, yo sí creo. Estamos en una situación de profunda recesión y desajuste económico, y necesitamos un modelo económico viable porque hasta el precio del petróleo se ha mostrado insuficiente, y la calidad de vida los venezolanos se ha deteriorado tremendamente, así que necesitamos una discusión hacia el futuro, y un modelo más allá del rentista petrolero que se ha exacerbado durante el gobierno del presidente Chávez.

He argumentado con mucha fuerza que el modelo del socialismo del siglo XXI no es el modelo de la Constitución (de 1999) y tenemos que mejorar allí algunas cosas para que sea realmente participativo y de justicia social, porque ese socialismo implica una subordinación de los poderes públicos al presidente, con un Estado personalizado y polarizado.

Adolescente imperecedero

- Un concepto al que recurre siempre es madurez política. ¿Cómo lo define usted?

- Mira, como madurez política entiendo el hecho de desechar la inmediatez. Lo primero que se viene a la cabeza (sobre Venezuela) es un adolescente que siempre está apurado, que cree que el mundo se va a acabar mañana y que hay que ir rapidísimo. Tenemos que dejar el inmediatismo, porque por eso es que estamos como estamos. También tenemos que darle pie a los procesos, entender que estamos en una situación mala, con más dificultades para incorporarnos al siglo XXI, que el presidente Chávez ha concentrado una gran cantidad de poder y ha sometido al resto de los poderes públicos, además de destruir instituciones y arrogarse potestades que no le corresponden, con una personalización del pueblo. Todas estas cosas no se van a solucionar de un día para otro, porque el país necesita reconstruir su tejido social.

- ¿Y qué se necesita para alcanzar esa madurez?

- El primer paso es una Asamblea Nacional en la que estemos todos, en donde estemos los que creamos que no todos los procesos son desechables, y que hay cosas que resguardar, como la politización de la sociedad venezolana. El país ha reflexionado, ha hecho una síntesis de lo bueno de esto y de lo malo de aquello, y haciendo una síntesis, debemos comenzar a construir un país no polarizado, sino tomando de uno y de otro.

En todo, ucevista

- Margarita López Maya.

- Licenciada en Historia, egresada de la Universidad Central de Venezuela.

- Doctora en Ciencias Sociales por la UCV.

- Profesora titular del Centro de Estudios del Desarrollo de la UCV.

- Integrante del comité directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

- Candidata de Patria Para Todos por el circuito 3 del municipio Libertador.